Rita
Moderator
Periquillo
Cuento
de un autor anónimo español
[SIZE=12.0pt]Había un matrimonio de labradores que eran los dos tan pequeños que la gente los conocía por el apodo de «los cañamones». Eso a ellos no les incomodaba, pero, en cambio, se lamentaban de no tener hijos.[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Cuando los oían lamentarse, la gente les decía:[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]-Y para qué queréis un hijo, si va a ser un cañamón.[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Y los dos respondían:[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]-Bueno y qué; pues, cañamón y todo, queremos tener un hijo.[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Y así fue que Dios les concedió un hijo y nació tan pequeño como un cañamón; le llamaron Periquillo y, como no creció ni una cuarta más, con Periquillo se quedó.[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Conque pasó el tiempo y Periquillo fue cumpliendo años tan diminuto como siempre, pero era un muchacho voluntarioso que no se arredraba por ser tan pequeño. Un día que su padre se había ido a trabajar al campo desde por la mañana temprano, le dijo a su madre, que estaba preparando la burra con la comida para llevársela a su padre:[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]-Madre, déjeme a mí la burra, que yo le llevo la comida a padre.[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Y la madre le contestó:[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]-¿Cómo se la vas a llevar tú, con lo pequeño que eres?[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Y Periquillo le contestó:[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]-Usted termine de prepararla, que yo la llevo.[/SIZE]
Cuento
de un autor anónimo español
[SIZE=12.0pt]Había un matrimonio de labradores que eran los dos tan pequeños que la gente los conocía por el apodo de «los cañamones». Eso a ellos no les incomodaba, pero, en cambio, se lamentaban de no tener hijos.[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Cuando los oían lamentarse, la gente les decía:[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]-Y para qué queréis un hijo, si va a ser un cañamón.[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Y los dos respondían:[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]-Bueno y qué; pues, cañamón y todo, queremos tener un hijo.[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Y así fue que Dios les concedió un hijo y nació tan pequeño como un cañamón; le llamaron Periquillo y, como no creció ni una cuarta más, con Periquillo se quedó.[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Conque pasó el tiempo y Periquillo fue cumpliendo años tan diminuto como siempre, pero era un muchacho voluntarioso que no se arredraba por ser tan pequeño. Un día que su padre se había ido a trabajar al campo desde por la mañana temprano, le dijo a su madre, que estaba preparando la burra con la comida para llevársela a su padre:[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]-Madre, déjeme a mí la burra, que yo le llevo la comida a padre.[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Y la madre le contestó:[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]-¿Cómo se la vas a llevar tú, con lo pequeño que eres?[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]Y Periquillo le contestó:[/SIZE]
[SIZE=12.0pt]-Usted termine de prepararla, que yo la llevo.[/SIZE]
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