Rita
Moderator
Adviento 2016
El adviento es el primer periodo del año litúrgico cristiano, que consiste en un tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo. Su duración puede variar de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos más próximos a la festividad de Navidad. Los fieles lo consideran un tiempo de reflexión y de perdón.
Primer domingo de adviento
27 de noviembre
Camino a Belén
Eran tres los que estaban en camino: María, José y el burro que trotaba alegremente adelante. José llevaba su bastón. Estaba acostumbrado a caminar largos trayectos a buen paso.
María, la dulce madre de Jesús, hacía como podía para ir a su ritmo, pero sus pies tropezaban a menudo con las piedras del camino. Cerraba los dientes para esconder su dolor. Dejó escapar una lágrima que no consiguió retener. El pequeño burro no se enteró de nada y José tampoco: estaba atento para no perder el camino. El ángel que acompañaba a los viajeros vio que María lloraba. Entonces se inclinó hacia ella y le dijo: ¿”Por qué lloras pequeña amada de Dios? Estás camino a Belén; allá el niño Jesús vendrá al mundo. ¿No estás feliz de esto?” María le respondió: “El pensamiento de que el Niño va a nacer me colma de alegría. Lo que me entristece son estos guijarros contra los que tropiezo y me lastiman los pies”.
Tras estas palabras, el ángel se volvió hacia las piedras. Los miró con sus ojos celestiales radiantes de luz. Y he aquí, las piedras se transformaron bajo su mirada: sus ángulos y sus aristas cortantes se redondearon y tomaron reflejos coloreados. Algunas llegaron a ser incluso transparentes como el cristal y centelleaban sobre el camino, iluminadas por el ángel.
Entonces María avanzó con paso seguro. Delante de ella el camino lucía e irradiaba y ya ningún dolor vino a molestar su andar hacia Belén.
El adviento es el primer periodo del año litúrgico cristiano, que consiste en un tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo. Su duración puede variar de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos más próximos a la festividad de Navidad. Los fieles lo consideran un tiempo de reflexión y de perdón.
Primer domingo de adviento
27 de noviembre
Camino a Belén
Eran tres los que estaban en camino: María, José y el burro que trotaba alegremente adelante. José llevaba su bastón. Estaba acostumbrado a caminar largos trayectos a buen paso.
María, la dulce madre de Jesús, hacía como podía para ir a su ritmo, pero sus pies tropezaban a menudo con las piedras del camino. Cerraba los dientes para esconder su dolor. Dejó escapar una lágrima que no consiguió retener. El pequeño burro no se enteró de nada y José tampoco: estaba atento para no perder el camino. El ángel que acompañaba a los viajeros vio que María lloraba. Entonces se inclinó hacia ella y le dijo: ¿”Por qué lloras pequeña amada de Dios? Estás camino a Belén; allá el niño Jesús vendrá al mundo. ¿No estás feliz de esto?” María le respondió: “El pensamiento de que el Niño va a nacer me colma de alegría. Lo que me entristece son estos guijarros contra los que tropiezo y me lastiman los pies”.
Tras estas palabras, el ángel se volvió hacia las piedras. Los miró con sus ojos celestiales radiantes de luz. Y he aquí, las piedras se transformaron bajo su mirada: sus ángulos y sus aristas cortantes se redondearon y tomaron reflejos coloreados. Algunas llegaron a ser incluso transparentes como el cristal y centelleaban sobre el camino, iluminadas por el ángel.
Entonces María avanzó con paso seguro. Delante de ella el camino lucía e irradiaba y ya ningún dolor vino a molestar su andar hacia Belén.