Rita
Moderator
20 de diciembre
Martín contó a la anciana la parábola del acreedor que perdonó la deuda y del deudor que quiso matar a quien lo había favorecido. La vieja y el muchacho escuchaban.
⎯ Dios nos manda perdonar ⎯ prosiguió Martín, porque de otro modo no seremos perdonados.... hay que perdonar a todos y, sobre todo, a los que no saben lo que hacen. La vieja inclinó la cabeza y suspiró.
⎯ No digo que no – murmuró la vendedora; pero hay que reconocer que los niños están muy inclinados a hacer el mal.
⎯ Por eso a nosotros los viejos nos corresponde enseñarles a hacer el bien.
⎯ Eso es lo que yo digo – repuso la anciana. He tenido siete hijos y sólo me queda una hija.....
Martín contó a la anciana la parábola del acreedor que perdonó la deuda y del deudor que quiso matar a quien lo había favorecido. La vieja y el muchacho escuchaban.
⎯ Dios nos manda perdonar ⎯ prosiguió Martín, porque de otro modo no seremos perdonados.... hay que perdonar a todos y, sobre todo, a los que no saben lo que hacen. La vieja inclinó la cabeza y suspiró.
⎯ No digo que no – murmuró la vendedora; pero hay que reconocer que los niños están muy inclinados a hacer el mal.
⎯ Por eso a nosotros los viejos nos corresponde enseñarles a hacer el bien.
⎯ Eso es lo que yo digo – repuso la anciana. He tenido siete hijos y sólo me queda una hija.....